[miércoles, mayo 19, 2004]
¿Un cuchillo puede más que mil palabras?
Es simple. Sabés que viene tu viejo, que va a abrir la puerta y te podés llegar a comer una mano o esa cara de bronca que te da ganas de fajarlo. Tenés un cuchillo en el plato, estás dispuesto a clavarlo? Lo malo es que lo estás... Pero no dudás y lo levantás, apuntás a la puerta y esperás que venga. Cuando llega sabe que no le conviene hacer nada, y por las dudas se lo aclarás. Dejás el cuchillo y ahí se acerca, al primer contacto le agarrás el cuello y lo inmovilizas, otra vez. Primero el cuchillo, después los brazos en el cuello. Ambos son paralizantes. Sin embargo, miles de charlas y discusiones no llegan al mismo efecto.
Un cuchillo vale más que mil palabras.
Lástima que lastima a los que están lejos en una cocina distante escuchando lo que pasa, y no lastima a los verdaderos culpables de que lo hayas levantado, vos y tu viejo.
# escrito por SinStereo @ 9:11 p. m.
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